miércoles, 20 de junio de 2018

ULTIMOS DÍAS DEL CREADOR DE LA BANDERA, OLVIDO Y ABANDONO

Manuel Belgrano

20 de junio de 1820

Fallece en la Ciudad de Buenos Aires, a los 50 años de edad, el General Manuel Belgrano, padeciendo ya hacía de algun tiempo, retención de líquidos como síntoma de alguna otra afección, que lo terminó llevando a la muerte

Murió en la pobreza, y además el mismo 20 de junio la provincia de Buenos Aires sumida en una profunda crisis se enfrentaba a lo que se llamó el Día de los tres gobernadores, ya que Ildefonso Ramos Mejía y Miguel Estanislao Soler, se habían proclamado en el cargo, sumando al Cabildo porteño que se alineaba también en la gobernación, con lo cual todo junto hizo pasar inadvertida la partida del General Belgrano.

Compartimos una de sus últimas frases ya en el lecho de muerte:

"sólo me consuela el convencimiento en que estoy, de quien siendo nuestra revolución obra de Dios, él es quien la ha de llevar hasta su fin, maniféstándonos que toda nuestra gratitud la debemos convertir a su Divina Majestad y de ningún modo a hombre alguno"

 Ell velatorio fue casi sin pena ni gloria, mientras tres gobernadores se disputaban el poder. 

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MANUEL BELGRANO: ABANDONO E INGRATITUD

Juan Martín de Pueyrredón

El 7 de enero de 1819, el Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredón, le ordena al general MANUEL BELGRANO dirigirse a Santa Fe y asumir la jefatura de las fuerzas en operaciones, contra los rebeldes de esa provincia, 
conservando el mando del Ejército del Norte.



Juan José Viamonte

A fines de ese mes de enero, inicia la marcha  al frente de 5.500 hombres, dejando 500 en Tucumán, mientras también avanzan desde Buenos Aires, las tropas porteñas al mando de Juan José Viamonte.



Estanislao López
Belgrano se estaciona cerca  de Rosario y no llega a entrar en combate, pero Viamonte sí y es derrotado por las fuerzas de Estanislao López en marzo de 1819.
Ambos bandos acuerdan un armisticio en abril y comienzan las negociaciones de paz,  conocido como “Armisticio de San Lorenzo”, Belgrano se obliga a dejar Rosario y encaminarse hacia Cruz Alta, en la provincia de Córdoba, donde se están concentrando sus efectivos.
La situación de sus tropas es angustiosa debido a la falta de recursos 
“consumo cincuenta reses diarias, escribe, no se de donde sacarlas, porque se han agotado los depósitos y por eso se ha disminuido la ración de carne. Vivimos con el arroz traído desde Tucumán y vamos a tener que echar mano de los bueyes. A consecuencia de todo esto, la deserción se pronuncia. Estoy en un desierto”.
Belgrano ya se encontraba enfermo. Y cuando su salud se halla seriamente quebrantada, recién obtiene autorización  para trasladarse a Capilla del Pilar . Era junio de 1819.

Belgrano reconoce:

“Se que estoy en peligro de muerte, dice, pero la conservación de este Ejército depende de mi presencia. Aquí hay una Capilla donde son enterrados los soldados: en ella también podrá enterrarse a su general. Me rsulta agradable pensar que aquí vendrán los paisanos a rezar por el descanso de mi alma”. 

Rondeau
Fernandez de la Cruz

El 29 de agosto, le solicita al Director Supremo Rondeau,  dejar el cargo hasta restablecerse (padecía de hidropesía, según unos autores y de cirrosis hepática según otros) y el 11 de setiembre deja el mando de su tropa, al jefe de su Estado Mayor, el general Francisco Fernández de la Cruz.







Se retira hacia Tucumán, en busca de un mejor clima para su enfermedad , pero allí, postrado en cama, es sorprendido por el motín que encabezado por el capitán Abrham González, intenta derrocar al gobernador de esa provincia. Los rebeldes invaden su domicilio y González ordena engrillarlo, sin conmiseración alguna por el estado en que están sus piernas, hinchadas y sangrantes. 

Su médico y amigo, el doctor Joseph James Thomas Redhead,   logra evitar tal abuso
“¿Qué quieren de mí?. Si es necesria mi vida para segurar el orden público, aquí está mi pecho: quítenmela”, les dice  así Belgrano a los amotinados.




Bernabe Araoz

Bernabé Aráoz, institgador del movimiento y  gobernador de Tucumán, ordena la libertad de Belgrano, que solo y en condiciones precarias, dispone trasladarse a Buenos Aires, ya sin remedio para su enfermedad.

Su  amigos, CELEDONIO BALBÍN, le facilitó 2.000 pesos en monedas  de plata para los gastos del viaje.







Febrero de 1820, partió en un carruaje acompañado por el doctor Redhead, el capellán VILLEGAS y dos fieles ayudantes,.con quienes debe detenerse en Córdoba por falta de dinero. Allí lo ayuda un vecino, el modesto comerciante Carlos del Signo, quien le facilita los medios para continuar su viaje hacia Buenos Aires. 

La hinchazón de las piernas, le impedían caminar a Belgrano, al llegar a cada Posta del camino, debió ser alzado para luego se depositado en una cama.

A fines de marzo de 1820, llega a Buenos Aires, en momentos en que la ciudad vive un clima de conmoción provocado por la derrota de las fuerzas porteñas a manos de los caudillos federales. 

Se alojó en una quinta ubicada en San Isidro y solicitó alguna ayuda pecuniaria del gobierno, a cuenta de lo que se le debía por sueldos atrasados. Pero los pocos pesos que le llegaron a cuenta de los muchos que le adeudan las autoridades, no bastaban para mitigar la extrema pobreza en que transcurrirán los últimos días del prócer y son sus amigos quienes deben atender los gastos de su enfermedad. 

A los pocos días fue trasladado, para su mejor atención a la vieja casa paterna, ubicada en la actual avenida Belgrano 430, donde es visitado por los religiosos del vecino Convento de Santo Domingo.







 El 17 de junio de 1820, recibió la visita de su amigo BALBÍN.

 “Mi situación es cruel: mi estado de salud me impide montar a caballo para tomar parte en la defensa de Buenos Aires”. 
A estas palabras le siguieron un intervalo de silencio y luego agregó: 
“Me hallo muy mal: duraré muy pocos días. Espero la muerte si temor, pero llevo al sepulcro un sentimiento” 
Interrogado por Balbín, le contestó con tristeza: 
“Muero tan pobre que no tengo con qué pagarle el dinero que usted me prestó; pero no lo perderá. El Gobierno me debe algunos miles de pesos de mis sueldos y luego que el país se tranquilice se los pagarán a mi albacea, quién queda encargado de satisfacer la deuda”.
 El 25 de mayo (25 días antes de morir) había dictado su testamento, “encomendando su alma a Dios, que la formó de la nada y su cuerpo a la tierra de que fué formado”, según sus propias palabras. En tal ocasión declaró que no teniendo ningún heredero forzoso, ascendiente ni descendiente, instituía como tal a su hermano el canónigo DOMINGO ESTANISLAO BELGRANO, a quien nombró patrono de las Escuelas por él fundadas, legándole su retrato, con encargo secreto de que pagadas todas sus deudas, aplicase todo el remanente de sus bienes en favor de una hija natural llamada MANUELA MÓNICA, que de poco más de un año, había dejado en Tucumán, recomendándole muy encarecidamente hiciera con ella las veces de padre y cuidara de darle la más esmerada educación. 
El día antes de su muerte, pidió a su hermana JUANA que lo asistía con el amor de una madre, que le alcanzase su reloj de oro que tenía colgado a la cabecera de la cama. “Es todo cuanto tengo que dar a este hombre bueno y generoso” dijo dirigiéndose al doctor REDHEAD, quien lo recibió emocionado.
 Exclamó antes de expirar: “¡Ay patria mía!”.
Eran las 7 de la mañana del 20 de junio de 1820 y Belgrano tenía 50 años de edad   .


La autopsia de su cuerpo fue hecha por su fiel amigo y médico de cabecera, el doctor Redhead, que lo embalsamó cuidadosamente, diciendo al tiempo de practicar esta operación, que había encontrado su corazón más grande que el común de los mortales, lo que siendo materialmente  cierto, era el efecto natural de su enfermedad, originada por los dolores que lo afligieron. 
Luego, cumpliendo con su última voluntad, su cuerpo fue amortajado con el hábito de los domínicos y trasladado, a la iglesia de Santo Domingo, en cuyo atrio recibe sepultura. Su sepulcro fue cavado al pie de la pilastra derecha del arco central del frontispicio de la iglesia. Allí se colocó su féretro de pino, cubierto de paño negro y se derramó encima de él una capa de cal, cerrándose luego la bóveda que debía guardar sus restos eternamente. Sobre él se colocó en un marco de madera al nivel del suelo con este simple epitafio: “AQUI YACE EL GENERAL BELGRANO”.
Sus hermanos, algunos parientes   y unos pocos amigos   fueron los únicos que asistieron al entierro .  
 El 4 de setiembre de 1902 una comisión designada por el Gobierno nacional, presidido entonces por el general JULIO A. ROCA, procedió a exhumar los restos de Belgrano para trasladarlos a la urna que sería depositada en el monumento. 


 Levantada la lápida en presencia del escribano mayor del Gobierno ENRIQUE GARRIDO, se retiraron los huesos  del prócer y fueron colocados en una bandeja de plata. También se encontraron algunos dientes, dos de los cuales fueron tomados, uno por el Ministro del Interior, doctor JOAQUÍN V. GONZÁLEZ, y el otro, por el Ministro de Guerra, coronel PABLO RICCHIERI.

Este insólito proceder,  provocó la categórica condena de los principales diarios de Buenos Aires y el incidente sólo se dio por terminado, cuando fueron devueltos al prior del Convento Santo Domingo, quien al informar que los había recibido, expresó que el Ministro González le dijo “que se los había llevado para mostrárselos a sus amigos y que el Ministro Richieri, le había expresado que los había llevado para entregárselos  al general Bartolomé Mitre.
El monumento en su  homenaje,fue levantado por suscripción popular en el mismo atrio del Convento de  Santo Domingo. El monumento, e obra del escultor italiano Héctor Ximénez, y fue fue inaugurado en octubre de 1902.


atrio iglesia Santo Domingo y tumbra de Belgrano


Relacionado con el tema pueden visitar el siguiente enlace

SE HAN ROBADO LOS DIENTES DEL PROCER, Y DICEN QUE LOS TIENE…


https://fvdbayones.blogspot.com/2014/06/hay-hechos-que-aunqueresulten.html



domingo, 3 de junio de 2018

LAS PESADAS HERENCIAS DE NUESTRA HISTORIA






La junta grande se quejaba de la primera junta, el primer triunvirato se quejaba de la junta grande, el 2 triunvirato se quejaba del primero , y asi llevamos 208 años de pesadas herencias, inciertos presentes e inalcanzables futuros. 
HMV
respetuosamente


FVD

domingo, 20 de mayo de 2018

REFLEXIÓN ANTE LA CULTURA DE LA MUERTE.



Encuadre del tema 

El término "cultura" de la muerte fue acuñado por el Papa Juan Pablo II en su encíclica "El Evangelio de la Vida" publicada el 25 de marzo de 1995.

Debemos reafirmar, que la cultura de la muerte no es una mera creación de la fantasía humana, ni expresión de un supuesto imaginario colectivo, es una realidad que  existió y existe desde los albores de la humanidad y que  hoy continúa vital y presente en muchos de los  rincones del planeta. 

La cultura de la muerte , expresa sin más  el simple y brutal desprecio a la vida.

"Cultura" de la muerte   refiere a una mentalidad, a una manera de ver al ser humano y al mundo, que fomenta la destrucción de la vida humana, de toda vida humana por parte de los más fuertes y poderosos, de los que tienen voz , voto, medios y poder de hacerlo.
Amplios sectores de la opinión pública justifican, minimizan o simplemente ignoran o se desentienden de estos flagrantes atentados contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual, y sobre este presupuesto pretenden justificar su accionar. Y el motivo que va desde justificar las guerras que son necesarias utilizando la justificación que la potencia de turno esgrime e impone, pasando por acciones cotidianas de la vida privada de las personas, hasta los miles de motivos que llevan a pedir y justificar   la pena de muerte.

La libertad individual se torna en un principio absoluto, en el cual se manifiesta una visión de libertad muy egocéntrica, que acaba irremediablemente, por ser la libertad de los más fuertes contra los más débiles.

No se dice, ni manifiesta que nadie argumenta que la muerte es un bien, pero sí, que cada uno tiene total libertad de recurrir a ella cuando y como lo crea conveniente. Así desde el individuo que en la soledad de su conciencia toma una decisión hasta el Estado que en aras de la continuidad de sus políticas incurre en las mismas decisiones, aunque de magnitud mayor. Es más que preocupante  disponer de la vida, tanto por parte del individuo libre como de los Estados en nombre de la libertad.

La mayoría de los miembros de la sociedad postmoderna, consideran que la vida es un bien, y sin embargo, como es un bien intangible, conciben la posibilidad de poder eliminarla en sí o en otro, si esto pareciera conveniente. Así aunque se teme a la muerte, esta se lleva a cabo muchas veces, como una “solución” aceptable ante ciertos problemas existenciales, políticos, económicos, sociales, religiosos. De este modo, y con esta cosmovisión la muerte se ha convertido   en un objeto de derecho. El derecho a optar libremente por ella, para sí o en relación con los otros. Y negando el principio inalienable del derecho a la vida de los demás.

Esta realidad me ha llevado la siguiente reflexión:

En estos tiempos en los que se enseñorea la cultura de la muerte, y que la humanidad parece resignarse a vivir según sus imposiciones, no puedo menos que sentirme ajeno, extraño, alejado de este signo de los tiempos.

Será que el oficio-vocación, que me fue dado por Aquel -que nos fue prometido para darnos vida nueva- y que me permite desarrollarme y sentirme pleno, feliz, útil,  me entreveró en los amplios senderos y caminos de la historia, lo que hace que estudie y revise  a la historia del hombre, de los miles de historias de los hombres y mujeres sobre esta tierra, con la oculta intención de que al conocer al hombre pueda comprenderme a mi mismo.   Sin dudas obtuve más que eso, obtuve respuestas vitales.

Respuestas que me permitieron comprender sus triunfos, sus logros, sus derrotas y grandes sus fracasos, muchas veces presentados como algo necesario, y aquí hablo de las guerras, las batallas, las luchas,  la violencia que parece ser componente de la humana fragilidad , aunque suene contradictorio,  que siempre han redundado en muertes  inútiles y sin sentido. Guerras que parecen ser inacabables hasta hoy en día, siempre se encuentra un motivo para pelear, y sin dudas esto se convierte en fábricas de dolor, de sufrimiento, e injusticia, de marginación, y discriminación. Sin citar que empobrecen no solo económicamente a la humanidad, la empobrecen en su ansia de futuro, de trascendencia, de su misma alma de humanidad y la embrutecen poco a poco.

 Las imágenes del infierno de la destrucción, se enseñorean, la humanidad no cree en el infierno y lo vive y ve cotidianamente. Miles y miles de millones de dólares se gastan o mejor dicho malgastan en las armas que se utilizan en los distintos conflictos, en un absurdo sinsentido, casi obsceno, ya que al mismo tiempo no hay dinero para proveer de agua a los millones que no la tienen, de alimento a los millones que no lo tienen, de remedios a los millones que no lo tienen. De buscar la solución a la contaminación y la polución que destruye día a día el mundo que nos fue confiado. 

Millones se destinan a investigar como destruir a la humanidad, en tanto poco a la investigación sobre los grandes males y enfermedades que aquejan a todos los hombres. 

Miles y miles de seres humanos hoy en día están en movimiento ,son migrantes, todos nos conmovemos con su dolor , pero al mismo tiempo millones de dólares se gastan en levantar muros para que no se acerquen , sin citar siquiera los muros interiores que endurecen el corazón hasta hacerlo de piedra y que causan mas muertes que los desafíos que enfrentan los indeseados visitantes.

Parece que las soluciones que se buscan siempre deben tener que ver con la muerte, desde el escape vacío de las adicciones a la penosa elección del suicidio, todo implica muerte, ante el delito pena de muerte, ante la enfermedad eutanasia, ante el embarazo no querido, aborto. Y así ante cada humana situación, se impone la muerte, cada día una muerte. Parece que perdimos la capacidad de encontrar soluciones desde la vida. Es más muchas veces es como si la solución propuesta, solo contemplase ser lo más rápida y económica posible, sin siquiera plantearse si es viable en humanidad, solidaridad y comprensión de las necesidades del otro hermano que sufre.

Será que por mi edad, ya vi tantas muertes, ya presencie tantas muertes, ya sentí tantas muertes, será que conocí el silente acoso de la posibilidad de la muerte ante la enfermedad de seres queridos, será que perdí a tantos que amaba, a tantos que quería…será que sufrí y sufro por cada uno de ellos, que rechazo todo aquello que lleve a la muerte.

Y ante la indiferencia de muchos y la visible oposición a mi forma de ver  la realidad de otros, es que resignificó y hago mío el poema de Amado Nervo, como ostensible resistencia ante lo que parece inevitable, según la ola de la historia, pero no importa ser uno solo en las ideas y convicciones si estas nos hacen ser quien somos.

Está por demás decir que respeto a los que no compartan estas palabras, pero que quede en claro, que poco importa, ya que en el fondo es una personal , mínima y humilde declaración de principios que me acompañaron a lo largo de mi vida. Vida que debo reconocer que a pesar de todo, ha sido muy generosa y fecunda. 

Por todo lo antes expuesto,  considero acertado lo que nos dice y recomienda el Papa Francisco ante la cultura de la muerte:

“Se nos exige generar desde abajo un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, responder con la cultura de la vida, del encuentro”

Quizás por esta reflexión, es que el poema de Amado Nervo me ha conmovido ya que expresa el valor que le doy a la vida.


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
                                                            
Amado Nervo

Por lo que falte o me reste de vida, seguiré caminando en pos de la vida ,sin reservas, sin desmayo, "por amor nada más que  por amor ", como decía un querido santito vasco al cual quiero mucho.


domingo, 15 de abril de 2018

El PRIMER GRAN ATAQUE CON GASES, YPRES 1915. El inicio de un horror que continua en la actualidad.






LOS PRIMEROS ATAQUE CON GASES.
Las noticias de un primer ataque a gran escala de gas deben buscarse en el frente oriental, en lo que hoy es Polonia. Fue  en la localidad de Bolimów, en la línea del frente ruso, donde los alemanes lanzaron varios miles de proyectiles que contenían bromuro de xililo, un agente que actúa de manera similar al gas lacrimógeno, durante la batalla de Bolimów. En esta ocasión, debido a las bajas temperaturas de la zona (unos 20 grados bajo cero) el gas no se vaporizó y el ataque resultó ineficaz, pero causando algunas muertes. Este ataque les serviría de ensayo a los alemanes para lo que se vería en Ypres.
  La guerra química no era algo nuevo en ese momento, llevaba practicándose cientos de años, y desde 1899 el uso de gases venenosos estaba prohibido por la conferencia de la Haya; pero la Primera Guerra Mundial marcó el comienzo de la guerra química moderna.
SEGUNDA BATALLA DE YPRES.

Primera guerra mundial, Jueves, 22 de abril de 1915. Primeras horas de la tarde en Ypres, una población en el Flandes occidental belga, situada en un terreno ligeramente elevado que es un enclave estratégico en la larga línea de zanjas y parapetos que separan los ejércitos aliados y alemán durante la Primera Guerra Mundial.
Un globo asciende por encima de las trincheras alemanas y se dispara una bengala roja.
Es la señal para que los soldados alemanes, en un frente de 6,5 kilómetros, abran los grifos de más de 5.700 recipientes presurizados de gas de cloro que tienen preparados desde hace semanas.  Liberan 168 toneladas métricas de cloro que el viento del nordeste empuja hacia las tropas francesas y argelinas, en el ala norte de los aliados. Los comandantes franceses creen que es una cortina de humo y ordenan a sus tropas prepararse para repeler el ataque germano.


 Pocos instantes después la mortal nube de gas llegó a las trincheras francesas. En cuanto los soldados se percataron de lo que contenía dicha nube abandonaron sus posiciones y se retiraron, abriendo una brecha de unos 6 o 7 km entre sus líneas. Se estima que ambas divisiones sufrieron un total de 6000 bajas en este primer ataque de gas, y muchos de ellos morirían en un periodo de unos 10 minutos.



Inmediatamente la comandancia alemana ordenó a sus tropas atacar y tomar la brecha dejada por los coloniales franceses, pero los escasos efectivos alemanes y el temor de sus propios soldados (equipados con máscaras antigás) a los efectos del gas hizo que esta “ventaja” inicial no fuera del todo explotada.
Pero la nube tóxica de color gris verde envuelve por sorpresa a los hombres, causando ceguera, tos, náuseas violentas y fuertes dolores en cabeza y pulmones.
En poco más de una hora dos divisiones de diez mil hombres, presos del pánico, se retiran en desbandada dejando una brecha de más de 2 kilómetros por donde los alemanes pueden dividir el ejército aliado y poner en peligro a más de 50.000 soldados. Pero los alemanes, sorprendidos también por éxito del ataque con gas, reaccionan con lentitud y la 1ª división canadiense, que forma parte del ejército británico, tiene tiempo de taponar heroicamente la brecha. Dos días más tarde son ellos los que sufren un nuevo ataque de gas. Los oficiales canadienses, que descubren que es gas de cloro el que se utiliza contra ellos, ordenan a sus hombres que mojen trapos con agua o con la propia orina y lo mantengan en sus bocas para intentar neutralizar el cloro. Mueren más de 1.500 canadienses pero mantienen las posiciones. 





Los hombres se ponen morados, luchan por respirar entre lágrimas y se quejan de quemaduras en el pecho y el estómago. Lo hemos visto todo, heridas terribles y avalanchas mortales de metal, pero todo esto no es nada si lo comparamos con la niebla que oscureció el sol durante horas, que parecieron siglos”.
Médico militar francés sobre el ataque de gas cloro.
 El gas no es necesariamente letal para muchos soldados, pero los deja impotentes, desorientados y vulnerables a las armas convencionales como las ametralladoras o los francotiradores.  Se calcula que en Ypres en torno a 5.000 soldados fallecen asfixiados o quedan gravemente incapacitados por el gas de cloro que les produce ceguera e insuficiencia respiratoria.



 El éxito del ataque con gas en la segunda batalla de Ypres no cambia el curso de la batalla –los aliados retroceden unos pocos kilómetros y tienen 60.000 bajas frente a las 35.000 alemanas-  ni de la guerra, pero altera drásticamente el carácter de la contienda.





Este video lo pueden  ver en you tube....





Y es que en definitiva la utilización de agentes químicos en el campo de batalla es ineficaz e imprecisa. Es  bastante difícil hacer blanco en la piel o los pulmones de un soldado. El gas esta a la merced de la fuerza y el capricho de los vientos. Por esa razón, en esencia, la guerra química es hoy muy parecida a la de hace cien años: una amenaza más psicológica que mortífera. Y una de las causas por la que no se utiliza durante la Segunda Guerra Mundial y su empleo queda limitado a una larga lista de conflictos regionales: Marruecos (1923-1926), Tripolitania –Libia- (1930) , Xinjiang, China (1934), Abisinia (1935-1940), Manchuria (1937-1942), Yemen (1963-1967), Vietnam (1964-1972), Iraq-Irán (1980-1988), Halabja, Kurdistán (1988)o durante los últimos conflictos en Afganistán, Iraq y Siria.




EL DRAMA CONTINUA.100 AÑOS DE LA GUERRA Y EL GAS SIGUE EN EL AIRE
Distintas imágenes de un mismo drama, cambia la tecnología pero no las víctimas.











El horror continua, hoy es Siria, mañana las potencias dirán, y el mundo observa cuasi indiferente, en tanto cambian las épocas, las circunstancias, las tecnologías, pero no se dieron cuenta que las victimas parecen ser las mismas, los inocentes.

Mucho se habla de paz, pero poco hacemos por la misma.

respetuosamente 

FVD